Félix Díez/ director general de Interhost
El año 2001 está siendo especialmente delicado para el sector de las Nuevas Tecnologías. Las expectativas generadas por las llamadas ‘puntocom’ se han visto truncadas por una crisis que se agravó a raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Las perspectivas de negocio del mercado del ’hosting’ en España para el año 2001 situaban los beneficios en unos 30.000 millones de pesetas (más de 180 millones de euros), unas cifras que difícilmente se alcanzarán. Félix Díez, director general de Interhost, analiza la situación que vive el sector.
¿Qué oportunidades ofrece Internet a las empresas tradicionales?
Se está demostrando, tras unos dos años y medio de actividad intensa en Internet, que la Red es un canal de comercialización efectivo que pueden aprovechar las empresas tradicionales pero siempre que tengan en cuenta una serie de prevenciones necesarias si no se quiere fracasar. Estas precauciones pasan por considerar Internet como un canal complementario, no como una única vía de comercialización. Se puede tener éxito en Internet si se considera como un canal más de distribución, venta, ejecución de negocios, un canal ágil, dinámico, con un impacto importante y una penetración muy grande, pero sin abandonar canales más tradicionales y convencionales como el distribuidor convencional, el distribuidor presencial, el negociador ‘in situ’.
Esta es una cuestión casi antropológica, que está relacionada con la cultura de la gente a la hora de consumir. No hay que olvidar que en Internet muchos negocios han fracasado porque se ha confundido lo que es un marketing masivo con lo que es un marketing personal. Lo difícil no es mantener un cliente, sino que lo difícil es hacer el cliente. A través de Internet se puede mantener una base de clientes fiel, pero antes hay que tener esa base de clientes, porque Internet es un medio lo suficientemente extenso como para que su impacto individual sobre cada uno de los clientes sea muy pequeño.
¿Dónde está el origen de la crisis a la que se están enfrentando las empresas dedicadas al sector de las nuevas tecnologías?
La famosa crisis de las ‘puntocom’ deriva de diversos factores. En primer lugar, se trata de un problema económico: estas empresas han aprovechado una fase del ciclo expansiva, sobre todo en Estados Unidos, que, en general, ha dado mucho dinero. Se ha dado la circunstancia de que el ciudadano americano, y también el europeo, ha preferido no ahorrar de una manera tradicional e invertir su dinero en fondos o empresas con cierto riesgo. De esta forma, la cantidad de capital que ha habido hace unos dos años para acometer proyectos en el entorno de las tecnologías de la información ha sido muy importante, y, por tanto, la financiación de las ‘puntocom’ fue durante una temporada muy sencilla: era fácil buscar dinero y encontrarlo.
El problema es que no se hizo una distinción entre ‘la paja y el grano’ y se financiaron muchos proyectos que tenían un plan de negocios absolutamente descabellado.
Es lo que Greenspan (presidente de la Reserva Federal Estadounidense) calificó como exuberancia irracional: exuberancia porque había mucho dinero e irracional porque las inversiones no estaban lo suficientemente razonadas. Ahora es muy difícil obtener financiación, porque la mayoría de los poseedores de capital, una vez que ha cambiado el ciclo económico y se ha agudizado con la crisis del 11 de septiembre, prefieren no arriesgar ese dinero en inversiones complejas y colocarlo en opciones más seguras como bonos, renta fija o economía clásica.
¿La crisis económica va a ralentizar el crecimiento de Internet?
El número de usuarios de Internet es una variable que va a seguir creciendo e Internet se va a convertir en una herramienta de acceso a la información y servicios universal. Ahora estaremos aproximadamente en unos 600 ó 700 millones de usuarios en todo el mundo. Creo que esa es una tendencia imparable y que, en el futuro, el número de usuarios crecerá hasta porcentajes de población similares a los que hoy usan el teléfono o la televisión. No me cabe ninguna duda de que en poco tiempo esta cifra crecerá y todo el mundo accederá a Internet.
Pero esto no quiere decir que aquí habrá negocio, eso es lo que realmente no han comprendido muchas compañías, tanto ‘telecos’ como muchas empresas del sector de la informática. Hoy en día el tráfico de voz y de datos son casi iguales, pero mientras que todo el mundo está acostumbrado a que hay que pagar por llamar por teléfono, la gente no está tan habituada a pagar por el tráfico de datos, porque Internet ha penetrado en el tejido social a través del puesto de trabajo, de la universidad, etc. Cuando la gente quiere pagar por el acceso a Internet, las compañías la única solución que tienen es agregar valor a los contenidos y que el usuario valore si le merece la pena pagar por acceder a la Red o no.
La tendencia es que las compañías continúen manteniendo su presencia en Internet, mediante una web en la que informen de forma genérica de lo que hacen, de quién son, de sus productos, catálogos y demás, pero si lo que se quiere es cobrar por el acceso a esa información hay que añadirle valor, y eso implica añadir contenidos exclusivos, multimedia, contenidos interactivos que permitan tomar decisiones, etc. La infraestructura para mover esos contenidos existe, el problema es que no existen esos contenidos. Internet es un medio que ha sido difícil de manejar y comprender para generadores de contenidos, diseñadores y publicistas.
¿Esta situación puede mejorar en el año 2002? ¿Hay síntomas de recuperación?
Debemos ser optimistas, pero es difícil porque hay mucha incertidumbre, esencialmente política. Nadie sabe como van a evolucionar los acontecimientos y el sistema económico-financiero es muy sensible a los acontecimientos políticos, tienen miedo. Por otro lado, el motor de las tecnologías de la información siempre ha sido los operadores, que han tenido un fiasco tecnológico con los UMTS: no ha habido tecnología en el plazo previsto y todos ellos han gastado una cantidad de dinero considerable en licencias y derechos de uso, con unos compromisos de inversión muy altos. El problema es que esas inversiones no tienen retorno porque no existe la tecnología ni los usuarios, lo que supone que algunos ‘carriers’, como es el caso de Xfera, hayan tenido prácticamente que cerrar.
A esto hay que añadir un tercer factor: que el Gobierno ha adoptado una política de déficit cero, y en situaciones críticas, muchas veces es la administración pública la que tiene que ser el motor de la economía. Incentivar la economía implica gastar, y el Gobierno no está por la labor de gastar porque eso le fastidiaría las cuentas.
¿Cómo está afectando la crisis al sector del ‘hosting’?
Fuertemente. El ‘hosting’ es un negocio de externalización de servicios, en el que el proveedor se postula como un experto que es capaz de dar un servicio a una empresa para que esta se desentienda de la parte más tecnológica y más árida y se dedique a lo que es su negocio. Ahora mismo lo que debería estar de moda son las empresas ingrávidas, aquellas que no compran equipos, que no compran ordenadores, que no tienen mucho personal, que son empresas de idea. Esas compañías deberían externalizar a proveedores de servicio, como proveedores de ‘hosting’ todo el aspecto de la tecnología. El problema de una situación de crisis es que la gente no quiere invertir, pero tampoco quiere gastar. El ‘hosting’ implica gastar una cuota mensual en concepto de servicios y la gente intenta apañarse, de mala manera, con un mínimo de gastos. Esta crisis ha provocado, por un lado, una disminución de la demanda, y, por otro, que la que hay sea bastante ‘cutre’, porque quiere pagar menos por sus servicios porque quiere minimizar sus costes y sus gastos. En España no se ha confiado mucho en la externalización, la gente ha tiene gusto por la independencia, por mantener sus equipos y sus propios sistemas y le cuesta confiar en un tercero para que los explote, los administre y los mantenga. Todo eso ha afectado al mercado del ‘hosting’ haciendo, incluso, cerrar a algunas empresas.
¿Dónde está la solución a todo este problema?
La solución a esta situación pasa por un cambio de estrategia. Las empresas de ‘hosting’ tienen que ser cada vez más pequeñas, primero porque implica menos riesgo financiero, y, segundo, porque la tecnología cada vez ocupa menos. Un sitio web se puede albergar hoy en día en muy poco espacio y ser muy eficiente y con un rendimiento muy alto. Hay que dirigirse a centros de ‘hosting’ más pequeños y más flexibles.
Por otro lado, hay que focalizar la acción comercial hacia compañías medianas o grandes del sector de la economía convencional, que van a tener una presencia en Internet cada vez más eficiente, compleja, con más transacciones y con más comercio.
¿A qué tipo de clientes dirige sus servicios Interhost?
Sobre todo nos dirigimos a empresas grandes. Tenemos una oferta de ‘hosting’, pero con muchos servicios. Nuestra oferta no es tanto de metros cuadrados y de ancho de banda, -que sería un ‘hosting’ de colocación, que es casi un negocio inmobiliario-, sino que tenemos una oferta distinta, buscamos clientes que se quieran desentender de los aspectos tecnológicos de la presencia en Internet. Nosotros ofrecemos servicios de administración, de operación, de copias de seguridad, de réplica de contenidos etc.
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